23 Jun La magia de San Juan en España

La noche del 23 al 24 de junio es, sin duda, una de las más místicas del año en España. Es la noche más corta del año y el momento en que damos la bienvenida al verano. Sin embargo, lo fascinante de esta festividad es cómo cambia según la geografía.
Si cruzamos el mapa de España, vemos que el norte se envuelve en un misticismo verde y boscoso, mientras que el sur se entrega al hedonismo playero. Pero, a pesar de sus diferencias, ambas zonas comparten un alma gemela.
Hoy desgranamos las dos grandes tradiciones que marcan la noche de San Juan y el elemento inconfundible que las une.
El norte y el misterio de las hierbas mágicas
En el norte peninsular (Galicia, Asturias, Cantabria y el País Vasco), San Juan es una fiesta que mira hacia la tierra, los bosques y la mitología. Aquí, una de las tradiciones que marcan la noche es el ritual de las hierbas de San Juan.
Durante la tarde del 23 de junio, la tradición manda salir al campo a recoger plantas aromáticas y medicinales. El número mágico suele ser siete y, entre las imprescindibles, están el hipérico (o hierba de San Juan), el romero, la lavanda y la malva.
Esas plantas se sumergen en un barreño con agua y se dejan toda la noche a la intemperie (al «sereno») para que absorban el rocío mágico de la madrugada. Nada más despertarte el día 24, debes lavarte la cara con esa agua infusionada.
Dice la leyenda que este gesto no solo te protege de enfermedades y espanta a los malos espíritus, sino que te otorga belleza y salud para todo el año.
El sur y el idilio multitudinario con el mar
Si nos vamos al sur, especialmente a las costas de Andalucía, el escenario cambia por completo. Aquí la noche de San Juan no se entiende sin el mar y la arena. La playa se convierte en una extensión del salón de casa, donde miles de personas se reúnen en una fiesta colectiva.
Justo cuando el reloj marca las 00:00, la arena se vacía y la orilla se llena. Los más supersticiosos se adentran en el agua de espaldas para saltar nueve olas consecutivas. Si lo haces sin caerte, la leyenda asegura que se te concederá un deseo y aumentará tu fertilidad.
En mitad de esta fiesta playera, los vecinos del sur plantan los «Juas», unos muñecos satíricos de trapo que representan lo peor del año (o a personajes públicos) y a los que se les prende fuego a pie de playa entre risas y música.
El elemento común: el fuego que todo lo une
Da igual que estés en una cala recóndita de Málaga o en una plaza de un barrio de Bilbao: el fuego es el rey absoluto e indiscutible de San Juan en toda España. Es el hilo conductor que conecta el misticismo del norte con la jarana del sur.
¿Por qué el fuego? Tradicionalmente, las hogueras se encendían por dos motivos paganos: para darle más fuerza al sol (que a partir del solsticio de verano empieza a hacerse más «débil» y los días se acortan) y para purificar.
Tanto en el norte como en el sur, el fuego cumple la misma función psicológica y ritual:
– Quemar lo viejo: se lanzan a las hogueras apuntes del curso, muebles viejos o papeles donde se ha escrito todo lo malo del año para que las llamas lo destruyan.
– Desafiar al peligro: saltar la hoguera (ya sean 3 veces en el sur o 9 en el norte) es el acto de valentía universal de esta noche para atraer la buena suerte.
Al final, San Juan nos demuestra que, aunque busquemos la suerte de formas distintas, a todos nos fascina sentarnos alrededor de la misma hoguera para soñar con un verano inolvidable.
A continuación, dejamos algunas expresiones relacionadas con el fuego, el gran protagonista de la noche de San Juan.
Expresiones españolas encendidas: el fuego y San Juan en nuestro idioma
El fuego fascina tanto al ser humano que ha dejado una huella enorme en el refranero popular español. Aquí tienes algunas expresiones y refranes que puedes usar (¡y no solo en junio!):
– Arrimar el ascua a su sardina: significa mirar uno por su propio interés o beneficio aprovechando una situación.
– Poner la mano en el fuego: respaldar a alguien ciegamente, asegurando su inocencia u honestidad.
– Donde hubo fuego, cenizas quedan: se utiliza sobre todo en el terreno amoroso para dar a entender que, cuando ha habido una gran pasión o una relación intensa, siempre queda algún recuerdo, afecto o posibilidad de que vuelva a surgir.
– Echar leña al fuego: hacer o decir algo que aviva una discusión, un problema o un enfado que ya estaba encendido, empeorando la situación de forma voluntaria.
– A fuego lento: hacer algo con paciencia, dedicación y sin prisas para que salga perfecto.
– Quien con fuego juega, se quema: significa que si te involucras en asuntos peligrosos, arriesgados o prohibidos, lo más probable es que termines sufriendo las consecuencias.
– Ser un fuego de paja: se dice de algo que empieza con muchísima fuerza, entusiasmo o espectacularidad, pero que dura muy poco tiempo y se apaga enseguida, igual que la paja seca al arder.
¿Cuáles de ellas ya conocías? ¿Hay alguna expresión parecida en tu idioma nativo?

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